jueves, 9 de abril de 2009

Relativo

Imposible pasear por una avenida, conversar con un amigo o contigo, entrar a ese edifico que parece muy alto, vagabundear en cuadros de concreto y rostros que van y vienen sin ver un instrumento del tiempo.
El tiempo es visible en todas partes. el reloj de la torre, relojes de pulsera, campanas de las iglesias dividen a los años en meses, los meses en días, los días en horas, las horas en segundos: cada incremento temporal marcha tras otro en perfecta sucesión. Y mas allá de cualquier reloj particular, el vasto andamiaje del tiempo se extiende por todo el universo y establece con una ecuanimidad la ley del tiempo para todos. En este mundo, un segundo es un segundo. El tiempo avanza con exquisita regularidad, exactamente a la misma velocidad aquí y abajo, en todos los rincones del universo. El tiempo es una regla finita. El tiempo es absoluto.

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