jueves, 9 de abril de 2009

un dia

***Porque fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones, y lo que llamamos amarnos fue quizá que yo estaba de pie delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas y tickets de metro***
Julio Cortázar, Rayuela.

1 comentario:

CLOE dijo...

siempre se encuentra uno con algo que nos traduce. Menos mal que los libros nos quedan para siempre... y que esos estados pasan.